Carlos Gómez
Ayer le comentaba que Israel Pacheco Velázquez puede ser juzgado de todo, menos de tonto y cobarde.
Por eso extrañaba que el síndico, Ernesto Bojalil, anunciara que el líder sindical se desistía de su emplazamiento a huelga.
Y causaba más extrañeza porque el anuncio del síndico no fue conjunto con el dirigente sindical.
Y mucho menos fue respaldado por un comunicado del sindicato.
Este reportero agregaba un dato fundamental: Israel Pacheco emprendió un proceso ante la justicia federal para intentar doblegar al Tribunal de Arbitraje Municipal por negarse a aceptar su emplazamiento a huelga.
Hoy sabemos que todo se trató de una alucinación del síndico.
Jamás existió una declinación del líder sindical.
Ayer titulé esta columna “El Juego de Israel Pacheco”, y decía lo siguiente:
“Quienes conocen a Israel Pacheco saben que no tiene nada de tonto.
Al contrario.
Por eso resulta extraño que tras semanas de presión contra el presidente municipal, Eduardo Rivera, se haya declarado derrotado.
Eso no convence tan fácil.
Y mucho menos después de lo ocurrido en el enfrentamiento entre sindicalizados y funcionarios en el Vivero Colón, las demandas penales y la guerra en medios de comunicación.
¿Tan rápido se asustó Israel Pacheco?
Lo único cierto es que el líder emprendió un juicio ante las autoridades federales para doblegar al Tribunal de Arbitraje Municipal, ya que éste se negó a dar trámite a su emplazamiento a huelga.
Ante las autoridades federales sigue vigente su demanda”.
En realidad su supuesta declinación fue una derrota.
La pelea entre el líder sindical y el presidente municipal, Eduardo Rivera, sigue vigente y lo estará en lo que resta de la administración.
Ya lo verá.
Así que ya ni le crea al síndico todo lo dice.
Pablo Montiel Solana, aspirante a presidente municipal y actual secretario de Gobernación, anda más en su proyecto personal que en la solución de problemas de fondo de la ciudad.
Como piensa en ser alcalde no se quiere pelear con nadie y desde que volvió al Ayuntamiento regresaron los ambulantes.
Juan de Dios Bravo podrá ser criticado por todo y por todos, pero cuando Blanca Alcalá era presidenta municipal no hubo ambulantes en ninguna parte del Centro Histórico.
Hoy las cosas son distintas.
Los ambulantes no pagan sus locales en los mercados El Ferrocarril y La Merced.
Regresaron un tiempo en la venta de útiles escolares.
Mañana le platico cómo este funcionario prefiere negociar lo fácil y olvidar lo difícil.
Ignora el programa de reactivación de los mercados de la capital.
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