Pasaron 362 días para que la pesadilla de los marinistas se hiciera realidad. Alfredo Arango García, ex secretario de Salud, ya duerme en el penal de San Miguel acusado de enriquecimiento ilícito por no poder explicar el origen de sus bienes por 54 millones de pesos y otros tantos marinistas deben estar en otro estado o país.
Rafael Moreno Valle Rosas, gobernador de Puebla, tapó la boca de muchos y demostró que no existe un pacto de impunidad con Mario Marín Torres.
Ese pacto que se creyó daría impunidad total al ex mandatario y a sus ex colaboradores.
Hoy el grupo marinista vive su pesadilla.
El primer pez gordo está preso y en la lista se presume hay por lo menos otros dos: Gerardo Pérez Salazar, ex secretario de Salud, y David Villa Issa, ex subsecretario de Finanzas.
Y todos se preguntan: ¿y Javier García Ramírez?
Es toda una incógnita.
Pero sin duda es el que mayor expectativa genera por todos los excesos cometidos en materia de obra pública en el sexenio pasado.
Hoy los marinistas están apestados.
Les guste o no.
Hoy algunos deben ser hasta prófugos de la justicia.
Eso es en el terreno legal.
En el político están peor.
Enrique Peña Nieto está más que arrepentido de que Mario Marín lo acompañara a sus eventos en Puebla.
Y créame que fue la primera y última vez que Peña Nieto permitirá que Marín este cerca de él en lo que resta del proceso electoral de este año.
A eso se le debe sumar la división y rencores que hoy existe entre los marinistas.
Como la pelea entre Valentín Meneses y Javier Sánchez Galicia.
El distanciamiento y hasta odio entre Mario Montero Serrano y Javier López Zavala.
La ruptura entre Alejandro Armenta Mier y Zavala.
Por donde le busque existen heridas abiertas entre los mismos marinistas.
Y sobre todo la ruptura entre Mario Marín y Javier López Zavala, porque en algún momento se pensó que la amistad sería eterna entre ambos.
Hoy no queda nada del marinismo.
Sólo malos recuerdos y aquellos que pertenecieron a este grupo político el desprestigio por todos sus excesos y uno ya en la cárcel.
Y lo peor para ellos, es que la pesadilla apenas empezó.
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Muy sentida despedida se vivió ayer entre el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, y las mujeres universitarias.
Ellas agradecieron al rector todo su apoyo y reiteraron su compromiso para estar con él no sólo en el ámbito universitario, sino para lo que sigue en la campaña al Senado y lo que venga.
Él no pudo contener las emociones (y hasta las lágrimas se asomaron en sus ojos) por tantas muestras de cariño, agradecimiento y apoyo.
El que llegue, dijo Agüera, tendrá que ser mejor rector.
Puso muy alto el reto.
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@gomezcarlos79
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